lunes, 24 de julio de 2017

HAIKU








Indiferente
al ladrido del perro,
dormita el gato. 









(fotografía: Susana Benet)



jueves, 20 de julio de 2017

COMENTARIO








FALTAN ÁRBOLES

Recientemente todo son noticias sobre incendios. Los informativos no paran de mostrar enormes bosques invadidos por las llamas. Negras humaredas ocultando el horizonte. Personas evacuadas. Carreteras cortadas. Señalan que algunos incendios pueden ser intencionados. No puedo imaginar que alguien disfrute destruyendo naturaleza. Pero tampoco me extraña tanto si observo cómo el cemento se apodera de nuestras ciudades, ante la mirada impasible de la mayoría.

Vivimos en espacios donde predominan edificios, muchos de ellos mastodónticos, feos, vulgares, desnudos. Qué pocas personas se toman la molestia de cultivar plantas en los balcones, en las terrazas. Es deprimente contemplar fachadas y fachadas en las que predomina el ladrillo, el acero y el cristal. Tampoco crecen muchos árboles en las aceras. En algunas calles, están ausentes En otras, observamos que el espacio destinado a un árbol, aparece seco, sin vida. Tal vez el árbol murió, pero nadie lo repone.

Existen los jardines, pero están contenidos en espacios limitados. ¿Por qué no convertir la ciudad en jardín? Muchos reyes lo hicieron en la antigüedad. Ellos, más sensibles tal vez que nosotros, deseaban rodearse de belleza y salud. Y nada mejor que la vegetación.

Cuando paseo por nuestras calles, echo en falta esa vegetación que nos aporta oxígeno, belleza, sombra y frescor en los tórridos veranos. Nos faltan árboles, plantas en las fachadas, jardines en cada solar baldío. Y no creo que deba ser responsabilidad exclusiva de nuestras autoridades. Es cierto que ellos se ocupan oficialmente del tema, pero nosotros también somos parte implicada y no parece inquietarnos demasiado que la ciudad esté tan desprovista de vida vegetal. Podríamos aumentar el verdor de nuestro entorno por propia iniciativa, cultivando macetas en ventanas y balcones. Algo fácil y económico que embellecería esas tristes fachadas áridas y desnudas. Sería una medida personal y comprometida, una forma de enfrentarnos a la desertización que, poco a poco y de manera implacable, venimos sufriendo.





(publicado en revista El Inconformista)

(fotografía: Susana Benet)


domingo, 16 de julio de 2017

HAIKU







Nadie me llama.
Lejos suena un teléfono.
Nadie responde.






(de: Huellas de escarabajo - Edit. Comares, 2011 / La enredadera, Edit. Renacimiento, 2016)

(fotografía: Susana Benet)





lunes, 10 de julio de 2017

HAIKUS de JULIEN VOCANCE (1878-1954)






Hace años descubrí estos breves poemas escritos por un soldado en las trincheras durante la I Guerra Mundial. Este soldado poeta se había interesado por el haiku tiempo atrás, cuando formaba parte de un grupo en el que participaban otros poetas como Paul-Louis Couchoud, Paul Éluard y Jean Paulhan. El haiku estaba introduciéndose en Europa a principios del siglo XX, cuando occidente estaba fascinado por la cultura oriental. Julian Vocance (seudónimo de Joseph Seguin) participó en la Gran Guerra y, por medio de sus versos, trató de mostrar al mundo la crueldad y el espanto vivido en las trincheras. Impresionada por estas imágenes, decidí traducir estos haikus que, si bien no cumplen con la métrica tradicional, sí que contienen la espontaneidad y asombro de lo inmediato.

Sirvan estos versos para hacernos reflexionar sobre la crueldad que supone cualquier conflicto bélico.


*


Sin duda la muerte
abrió estos inmensos surcos
cuyas semillas son hombres.


*

Soldado de las trincheras,
hombre de los bosques,
gorila original.

*

Si ves en el cielo copos de humo
busca el avión…
Por otro lado.

*

La muerte en el corazón,
el espanto en los ojos,
se lanzaron fuera de la trinchera.

*

Preparados para los sarcófagos,
en sus blancas mortajas,
ni manos, ni pies, ni cara.


*


(de: Cien visiones de guerra - Edit, Renacimiento, 2017)

(imagen: ilustración de la Grande Revue - París, 1916)






viernes, 7 de julio de 2017

HAIKU









Gotea el grifo
y crujen las paredes.
Habla la casa.







(de: Huellas de escarabajo - Ed. Comares / La enredadera - Ed. Renacimiento)

(fotografía: Susana Benet)





lunes, 3 de julio de 2017

HAIKU








Sobre mi piel
el velo de la luna,
su transparencia.






(acuarela: Susana Benet)