viernes, 14 de diciembre de 2018

POEMA de ANTONIO PRAENA






CASTIDAD

Dime tan sólo que tan sólo
mi vida ha sido inútil, pues declara
von Balthasar que no hay otra belleza
más honda en el amor que el simple acto
de amar sin beneficio. Dime sólo,
tan sólo, que mi angustia ha sido eso:
despojo de mí mismo en manos rotas,
la eterna profesión de amar en balde.






(de: Actos de amor - XXII Premio Nacional de Poesía "José Hierro" -  Raspabook, 2016)

(acuarela: Susana Benet)





martes, 11 de diciembre de 2018

HAIKU








Se va noviembre…
Se enredan en las hojas
hebras de sol.








(fotografía: Susana Benet)


miércoles, 5 de diciembre de 2018

HAIBUN





AMIGA DE LA CALMA

Siempre he sido lenta, incluso para nacer (como me reprochaba mi madre). Esa lentitud me ha acompañado toda mi vida y me siento cómoda con ella. Las prisas me alteran y confunden. Creo además que el mundo de las ideas, de las ensoñaciones, convive mejor con la calma que con la precipitación. Sin embargo, la vida sucede muy deprisa, los relojes avanzan, a veces,  más rápido de lo normal, los demás parecen poseer una capacidad extraordinaria para realizar actividades a las que yo dedicaría el doble de tiempo. Por eso me llevo bien con las plantas, que crecen despacio, con los gatos que se mueven con lentitud, con los ambientes apacibles. A veces entro en una iglesia solitaria y disfruto de una grata sensación de recogimiento, lo mismo me sucede en un jardín, un museo, una calle aislada.

Pero esta disposición de ánimo, también tiene sus inconvenientes. Ya de niña llegaba tarde al colegio, con tanta frecuencia, que en una ocasión no me dejaron entrar y me devolvieron a casa, con gran disgusto de mis padres. Claro que, de camino al colegio (media hora andando) me abstraía e imaginaba tan bellas fantasías, que no controlaba el reloj ni la velocidad de mis pasos.

Curiosamente, en ocasiones, las carambolas de la realidad dan en el blanco. En clase de música, en la que, por cierto, no escuchábamos música, nos ordenaron un trabajo sobre un compositor. A mí me correspondió Debussy, de quien apenas había oído hablar. Busqué información en una inmensa biblioteca donde no sabía por dónde empezar. Al final no recuerdo si entregué el trabajo. Ahora, al cabo de los años, cada vez me siento más fascinada por su música y me doy cuenta de cuánto se aproxima a mi temperamento. Ahora empiezo a entender por qué me pidieron un trabajo sobre ese compositor y no otro. Al escucharlo parece que me envuelve esa misma irrealidad que me secuestraba al caminar por la calle de camino al colegio. Hay algo onírico en sus creaciones, algo sensual, primitivo, como en el Preludio a la siesta de un fauno.

A mis trece años, cuando Debussy no era más que un nombre para mí, no podía imaginar que lentamente entraría en su música como en un templo, donde el tiempo parece transcurrir más despacio.


Solo un instante
roza el rayo de sol
a los jazmines.



 (fotografía: Susana Benet)


sábado, 1 de diciembre de 2018

COMENTARIO




Hoy, primer día de diciembre, leo esta reseña que el poeta y crítico, José Luis García Martín, ha publicado en su blog "Crisis de papel", sobre mi último libro editado por Pre-Textos. Deseo compartir con todos quienes me visitáis estas palabras que me alegran y emocionan.

Don de la noche
Susana Benet
Pre-Textos. Valencia, 2018.

 Susana Benet es conocida principalmente por sus libros de haikus, ese poema-estrofa de origen japonés que ha invadido todas las lenguas occidentales y al que tan propensos son, por su facilidad engañosa, tantos aprendices de poeta, tantos poetas ocasionales.
            El haiku se muestra más propenso a la mixtificación que cualquier otro género poético. Incluso al lector experimentado le cuesta a veces distinguir (recordemos el tan citado haiku de Basho sobre el salto de la rana) entre una nadería y una obra maestra.
            Susana Benet ha conseguido el milagro de que sus haikus resulten inconfundibles. No hay en ellos ningún pastiche orientalizante: se limitan a reflejar su cotidianidad con una mirada distinta; a ver, como quería Blake, el universo en un grano de arena, toda la belleza del mundo en un tiesto con flores.
            Cuando no escribe haikus, Susana Benet conserva el espíritu sugerente y minimalista de sus diecisiete sílabas. No hay apenas anécdota en los breves poemas de Don de la noche, solo una mirada asombrada y sabia sobre la realidad de todos los días.
            Leves acuarelas paisajísticas parecen muchos de estos poemas. “Impresión de la mañana” se titula el primero de ellos: “Están rotas las nubes. / Un manto desgarrado cubre el cielo. / Las ramas de los árboles desnudos / atraviesan los pálidos jirones. / Una dulce quietud invade el aire / tras semanas de viento enloquecido. / Las plantas en sus tiestos / parecen dormitar agradecidas / por esa amable tregua / que sumerge las hojas y las flores / en luz apaciguada”.
            Ese “viento enloquecido” lo volvemos a encontrar en el poema “Vientos”, en el que la autora explicita lo que el lector ya había adivinado:  que todo paisaje, como afirmó Amiel, es un estado del alma: “Cerradas las ventanas / se agita en mi interior / otro viento que agita y acelera / el paso silencioso de las horas”.
            Lo mismo podemos comprobar en “Otro día” (“Otro día en que el viento / zarandea las ramas de los árboles…”), cuya segunda parte contrasta con la objetividad descriptiva de la primera: “Parece que ese viento / arranque de mi mente las ideas, / las agite en furioso torbellino / y las aleje de mí como los pétalos / que no llegan jamás a despuntar”.
            La terraza de su casa, ese ámbito a la vez interior y exterior, constituye el escenario de la mayor parte de los poemas de Susana Benet. En el que se titula precisamente “La terraza” nos describe ese pequeño universo, con su “hondo silencio vegetal”, el gato que dormita, las nubes que van cubriendo el cielo, y donde ella, “una mente que observa”, se siente de pronto “un cuerpo extraño”.
            Ese gato que dormita reaparece en varios poemas, acentuando la sensación de interior doméstico. En “Sonora mañana”, poema construido todo él sobre la sinestesia, “traza sobre el aire / la nota musical de su maullido”; en “Gato cazador” –otra mínima maravilla– vigila agazapado la mano que escribe “como si / pudiese alguna letra / saltamontes / alzar de pronto el vuelo”.
            No podía faltar la presencia de la muerte en este doméstico paraíso. “Chaqueta” y “Adormecida” evocan a seres queridos en la ropa que aún les sobrevive o en el recuerdo de una costumbre familiar. Menos anecdótico, pero no menos memorable, resulta “Ausencia”.
            Muchos de lo poemas de Susana Benet parecen hechos de nada, de palabras cotidianas, se resisten al análisis, no acertamos a encontrar dónde está su misterio. El lector apresurado puede ver solo una banalidad, una enumeración de consabidos tópicos en “El día”: “Qué pronto la mañana / se ha convertido en tarde. / En los cercanos árboles / ya palidece el sol. / Llega la noche. / Otro día que pasa / rozándome los ojos, / donde dura un instante / el brillo de la luna”. No hace falta ni una palabra más para reflejan toda la fugacidad y la belleza de la vida, de cualquier vida.
            Hay libros de poemas que no necesitan recomendación ni exégesis, que funcionan –al contrario que tanto arte contemporáneo– sin prospecto, sin excipiente teóricos. Basta abrir Don de la noche por cualquier página  –“Llegada”, “Tu mano entre las flores”– para sentirse seducido por una poesía que acierta a reflejar sin énfasis retórico ni rebuscamientos léxicos, con las menos palabras posibles, la magia, el misterio, el asombro de la cotidianidad.



jueves, 29 de noviembre de 2018

HAIKU







Mientras avanza
el tren, la nube gris
flota en el cielo.






(fotografía: Susana Benet)


sábado, 24 de noviembre de 2018

POEMA








LAS AFUERAS

Hay un lugar fuera
de mí, barro estancado en la memoria.
Asfalto que retumba
bajo el paso de escuálidos caballos
camino al matadero y un inútil
maullido que  no cesa.

Jardines arrasados,
fuente sin agua, fría iglesia
vestida con crespones, y en la calle
la música estridente del festejo.

Todo fuera de mí,
el inhóspito cielo, aquella luz
velada por el humo,  por el polvo
sucio de las afueras.





(publicado en revista Anáfora, núm. 14, septiembre 2018)

(poema y acuarela: Susana Benet)



miércoles, 21 de noviembre de 2018

HAIKU








Rayo de sol.
Mueve el gato su cola negra
dentro del oro.







(fotografía: Susana Benet)


domingo, 18 de noviembre de 2018

POEMA de JANE KENYON (1947-1995)







EL PRETENDIENTE
Nos acostamos dándonos la espalda. Las cortinas
suben y bajan
como el pecho de alguien que duerme.
El viento mueve las hojas del viejo boj
mostrando sus claros reversos
al dar la vuelta todas a la vez
como un banco de peces.
De pronto, comprendo que soy feliz.
Durante meses este sentimiento
se ha estado acercando, ha permanecido
en breves visitas como un tímido pretendiente.

 * * *
  
THE SUITOR
We lie back to back. Curtains
lift and fall
like the chest of someone sleeping.
Wind moves de leaves of the box elder;
they show their light undersides,
turning all at once
like a school of fish.
Suddenly I understand that I am happy.
For months this feeling
has been coming closer, stopping
for short visits, like a timid suitor.


(de: De otra manera - Edit. Pre-Textos, 2007 - traducción de Hilario Barrero)
(acuarela: Susana Benet)







jueves, 15 de noviembre de 2018

HAIKUS de JULIEN VOCANCE







El pasado 11 de noviembre se cumplieron 100 años del Armisticio que señaló el fin de la Primera Guerra Mundial. En recuerdo de todos quienes sufrieron el horror de aquella guerra (como de tantas otras que siguen azotando a los pueblos), rescato estos intensos haikus escritos por el propio Vocance en las trincheras.




Brotan del suelo
cruces de palos.
Cada día, aquí y allá.



*


En la tierra batida,
el oscuro torbellino de los obuses,
rodando como chiquillos.



*

Las ráfagas de nuestros cañones
alumbran una ciudad en el horizonte.
Visión fugaz.


*

Los cadáveres entre trincheras,
tres meses ennegreciendo,
pillaron alopecia.


*

Chatarra retorcida.
Tímpano reventado.
Casas perdidas.








(de: Cien visiones de guerra - Julien Vocance - traducción de Susana Benet - Edit. Renacimiento - Sevilla, 2017)

*Este libro puede adquirirse a través de Internet en La Casa del Libro y otras librerías.




miércoles, 7 de noviembre de 2018

POEMAS (jiseis) de MILA VILLANUEVA







(jisei: poema de despedida)




La joven viuda
prepara los dulces
del funeral.


   (Al lama Dorje)

Guarda el monje
el tazón del arroz
para otra vida.

*

     (A Cándido Solaz)

Sobre la pequeña tumba
los niños escribieron
aquí yace don pájaro.



      (A Dolores)

Llega la carta
después de varios años
de acabar la guerra.

 *



(de: Despedidas - Edit. Olé Libros, 2018)

(acuarela: Susana Benet)






lunes, 5 de noviembre de 2018

HAIKU







Hoy no es la tórtola
quien se acerca al balcón…
¡Es un bombero!








(fotografía: Susana Benet)


viernes, 2 de noviembre de 2018

POEMA













MONTANEJOS

No contemplé el reflejo
de mi rostro en el agua.
Allí estaban los juncos
proyectando su sombra
delgada sobre el río,
y muy cerca aquel árbol
vigilando en la orilla
la plácida corriente.

Más allá, un bosquecillo
de huérfanos frutales
y pinos cenicientos,
demacrados…

     Pero todo
guardaba un equilibrio,
una insólita calma
tan solo interrumpida
por el crujir de hojas
y tallos abatidos bajo el torpe
avance de mis pasos.



* * *



(fotografía: Susana Benet)



lunes, 29 de octubre de 2018

HAIKUS de ANTONIO DUQUE AMUSCO








Se viste el suelo
con el olor profundo
de los naranjos.

*
Del limonero
he cortado tres ramas
por ver el cielo.

*
Yo soy el viento
que silba y que golpea
en tu ventana.

*
Tardes de invierno:
al calor de la lumbre
duele el olvido.

*
Cuando sonríes
se disipa la escarcha
de las adelfas.






(de: Retazos - Edit. Renacimiento - Sevilla, 2018)



viernes, 26 de octubre de 2018

HAIKU INFANTIL






NIÑOS Y HAIKU

Los niños se llevan bien con el haiku. Al fin y al cabo ellos observan la vida con la misma curiosidad y asombro que los haikus tratan de reflejar. El haiku puede atraer al niño hacia la poesía y estimular su creatividad. Así lo he comprobado en los talleres que he impartido a niños de Primaria. En cuanto conocieron las reglas (mínimas) para componer haikus, casi todos fueron capaces de escribir sus propios tercetos sin gran problema. Incluso surgieron haikus muy logrados que luego publiqué en mi blog. Por eso recomiendo que el haiku llegue a las aulas como actividad complementaria y lúdica. No todos, pero muchos pueden descubrir una nueva habilidad y acercarse a la poesía partiendo de solo tres versos. Lo que comienza como un simple pasatiempo, puede convertirse en vocación, y a su vez, enriquecer el lenguaje y la creatividad.

He aquí una muestra de ello:


Sube al cielo,
el sol por la mañana,
como un pájaro.

(Daniel García)



Dos periquitos
con diferentes colores
pían a la vez.

(Javier de la Cruz Pons)



Vi a una oruga,
se acercó a mí.
Sentí que me quería.

(Vida Perona)



Un saltamontes,
saltando por el campo.
Se oyen sus alas.

(María Corma)


Copos de nieve
caen en las montañas
cubriendo robles.

(Adrián Fabregat)


Mira hacia abajo.
Descubre un nuevo mundo:
las cosas pequeñas.

(Miguel Ponce)


Una montaña.
Nevada.
Alta.

(María Céspedes)


(haikus de alumnos de 5º Curso de Primaria del colegio Carles Salvador de Valencia – 2011)


(fotografía: Ariadna Benet - Logan con Grillos y luna)

martes, 23 de octubre de 2018

RECITAL Y ENTREVISTA A VICENTE BARBERA





El próximo día 30 de octubre, martes, tenemos una cita con el poeta Vicente Barberá en el Ateneo Mercantil de Valencia, a las 19,15 en el Salón Sorolla. Vicente ha sido el impulsor de los ciclos de poesía en el Ateneo, y esta vez tendré la oportunidad de entrevistarle en un espacio dedicado a él y su poesía exclusivamente. Adjunto la invitación para todos aquellos que estén interesados en acudir. Os esperamos.





Como anticipo, uno de sus poemas, aparecido en su libro Después del amor, editado por Olé Libros, 2018.


LEJOS DE KHAJURAHO


Los veranos, las músicas, las eras,
los rincones abiertos de las casas
eran la escapatoria permitida.

Luego la negra luz de los candiles
que abría el apetito contenido,
en viva carne,
a lo que desbrozado nunca fuera.

Sumidos en la necia castidad
éramos ascuas encendidas.
Solo un beso furtivo sin apenas mirarnos,
sin espacio ni noche.

Y en la cama, aliagas y cilicios,
puñales entre sábanas
herían  nuestra piel hasta el amanecer.



(fotografía. Archivo del poeta)


viernes, 19 de octubre de 2018

HAIKU








Solo un jazmín
abierto entre las ramas.
Luz de la tarde.









(fotografía: Susana Benet)




martes, 16 de octubre de 2018

SEIS AÑOS SIN PARRA







Hoy se cumplen seis años desde que el poeta José Luis Parra nos dejó, desapareció como solía hacer durante horas y días cuando la luz de las mañanas lo reclamaba. Como un pájaro diurno recorría calles y jardines, sin rumbo, emborrachándose de libertad. Se detenía en sus bares favoritos para charlar con amigos, conocidos o con cualquier extraño que supiera seguir el hilo de su pensamiento. De pronto hacía pausas para escribir unos versos sobre una servilleta de papel que luego, arrugada, guardaba en sus bolsillos. Todo el día en pie, inquieto, infatigable, hasta que vencido, de madrugada, se tendía sobre un banco de madera, como una delgada sombra entre los arbustos de algún parque urbano. Conversaba con mendigos a la puerta de las iglesias, los llamaba por sus nombres y compartía con ellos su tabaco. También era bienvenido en los palacios donde la voz de un conserje lo anunciaba, como se anuncia una llegada ilustre.

Ahora reposa en un pequeño cementerio de Quart de Poblet, en un oscuro nicho, mientras la luz de sus versos no se extingue.



(fotografía: Susana Benet -  José Luis Parra - Segovia, 2000)

(poema manuscrito de José Luis Parra. Publicado en: Tiempo de renuncia - Pre-Textos, 2004 y en Cimas y abismos - Renacimiento, 2012)




viernes, 12 de octubre de 2018

HAIKU









Cae la noche.
El cuerno del buey brilla
en la penumbra. 








(fotografía: Susana Benet)