lunes, 12 de abril de 2021

AFORISMOS de J.M. BENÍTEZ ARIZA

 



Buscar en lo cotidiano lo que de pronto te parece inadvertido y exótico, así como en lo ajeno lo que en el fondo te resulta familiar.

*

Los arroyos no hacen ruido: sólo encauzan el silencio por donde pueda fluir.

*

El verdadero objetivo de la persona sobrepasada por sus obligaciones no debería ser tener tiempo libre, sino liberarse del tiempo.

*

En el olor a tierra mojada después del primer chaparrón de finales de agosto el verano ensaya su despedida, que es también su momento de plenitud.

*

Motas de polvo: universos. La creación empieza con una sacudida de bayeta,


* * *


(de: En el corazón del bosque - Edit. Cypress - 2021)

(acuarela de portada: JM Benítez Ariza)


domingo, 11 de abril de 2021

RESEÑA

 El poeta y crítico Álvaro Valverde, ha escrito una reseña sobre "Falsa primavera" en la página El Cuaderno, que comparto aquí.

https://elcuadernodigital.com/2021/04/09/la-rara-flor-de-la-alegria/

martes, 6 de abril de 2021

POEMA de CRISTIAN DAVID LÓPEZ


 




LA ÚLTIMA HOJA

 

La última hoja

del árbol

se congeló en el aire

como mariposa.

 

Nunca tocó la tierra.

 

De tu boca brotó

la última flor

del otoño.

 

Nunca llegó el invierno

a nuestra cama.

 

Saboreamos el fruto del castaño

sin pincharnos.


* * * 



(de: Constancia - Bajamar Editores, 2021)

(acuarela: Susana Benet)


domingo, 28 de marzo de 2021

RESEÑA

 



Hoy recibo este link con una reseña de Jesús Montiel sobre mis haikus (publicada en El Debate). Se lo agradezco. Una bonita sorpresa que comparto.


https://eldebatedehoy.es/noticia/cultura/28/03/2021/los-objetos-florecen/


Copio el texto a continuación:


Los objetos florecen. Si estamos tristes, por ejemplo, y recibimos la llamada de alguien que nos quiere, vemos algo que antes, durante la tristeza, parecía escondido. El mundo tiene más claridad porque el amor lo ha enjabonado. Quisiéramos decirle gracias al aparato que ha traído esa voz hasta nosotros: Oigo tu voz,/ el cable del teléfono/ ha florecido. También florece el tiempo, cuando miramos los pinos desde un edificio donde la muerte y la enfermedad nos acorralan, como asaltantes: Por la ventana/ del hospital, los pinos/ llenos de pájaros.

Nos pasamos la vida pidiendo amor, buscando un poco de verano. En esa búsqueda, a veces, lo que nos salva es lo más insignificante: una violeta. Si estamos en otra casa, en un lugar sin nuestros muebles, con extraños, nos sentimos por este motivo desamparados. Pero la visión de una sola violeta puede ayudarnos: En esa casa/ extraña, el rostro familiar/ de una violeta. La violeta nos hace sentir en casa, vuelve conocido lo extraño.

Nos pasamos la vida pidiendo amor, buscando el verano. Y en esa búsqueda nos salva lo más insignificante: tres líneas de tinta

Esta tarde releo la poesía de Susana Benet. Me abalanzo sobre su libro cuando mucha tengo sed, como quien mete la cara en un charco luego de una larga travesía por el desierto. Susana es cazadora de tiempo. Cada haiku suyo es una puerta que conduce a un instante que no se termina nunca. Un pino encendido en el bosque, igual que un faro; un jardín sereno, tanto que uno no se atreve a cruzarlo; el sol posándose sobre una taza de té como un lepidóptero; la sombra de la que uno disfruta, y ver en ella el regalo de la paciencia, la constancia de la fe y su frutoAquel tallito/ que sostuve en mis manos/ hoy me da sombra.

No solo el tiempo y los objetos: también florece el corazón, Susana. El mío ha florecido este domingo. Nos pasamos la vida pidiendo amor, buscando el verano. Y en esa búsqueda nos salva lo más insignificante: tres líneas de tinta. Unas pocas palabras que conducen a la vida, al franquearlas como se hace con una puerta. La poesía de verdad captura lo evidente, aquello lo que a simple vista está pero que no vemos. Nos entrega la realidad, pero sin polvo. Desenterrada.

martes, 23 de marzo de 2021

COMENTARIO

 




LA NO-FIESTA

Están las calles mojadas. Este año no se celebran fiestas. Cada cual las celebra como puede, en su casa, en los balcones, sentados en un jardín. Los bares se cierran pronto. Parece que la vida se haya detenido. No se oyen pájaros. Algo muy extraño. Los coches circulan, pero el agua de la lluvia amortigua su sonido sobre el asfalto. Los días pasan casi iguales, a no ser que contemplemos los brotes en las ramas de los árboles o alguna flor que despunta sobre un tallo.

Oficialmente, no hay fiesta y algunos se dedican a boicotear este silencio con petardos. Sus explosiones suenan como cañonazos entre los edificios. La gente camina con medio rostro cubierto por la mascarilla. A veces no reconozco a quien pasa por mi lado. En otra situación, la lluvia habría deslucido la festividad, mojando vestidos y zapatos, estropeando las figuras de cartón, humedeciendo la pólvora… La lluvia está en consonancia con estos tiempos, como si nos dijera: “No salgas de casa. No hay nada que celebrar”. En todo caso, disfrutemos de estas gotas que caen silenciosamente sobre la ciudad, limpiando las aceras, los tejados, las copas de los árboles, los toldos, los coches aparcados…

Hay quienes combaten su frustración quemando pólvora, incluso bajo la lluvia. Es el único sonido que invade el aire, una salva inútil cuando no hay nada que festejar.

Susana Benet  (19-3-2021)




(fotografía: Susana Benet)


viernes, 19 de marzo de 2021

HAIKU


 



Campos nevados.

En medio se recorta

negra la encina.




(acuarela: Susana Benet)


jueves, 11 de marzo de 2021

POEMA de OSCAR HAHN

 




EN UNA ESTACIÓN DE METRO

 

Desventurados los que divisaron

a una muchacha en el Metro

 

y se enamoraron de golpe

y la siguieron enloquecidos

 

y la perdieron para siempre entre la multitud

 

Porque ellos serán condenados

a vagar sin rumbo por las estaciones

 

y a llorar con las canciones de amor

que los músicos ambulantes entonan en los túneles

 

Y quizás el amor no es más que eso:

 

una mujer o un hombre que desciende de un carro

en cualquier estación de Metro

 

y resplandece unos segundos

y se pierde en la noche sin nombre


* * *

 

(de: VERSOS ROBADOS - Visor Libros, 1995)

(fotografía: Susana Benet)