jueves, 28 de mayo de 2020

POEMA de RAINER MARIA RILKE (1875-1926)





[AHORA Y SIEMPRE, SI BIEN YA CONOCEMOS]

Ahora y siempre, si bien ya conocemos
cómo es el paisaje del amor,
el cementerio exiguo con nombres de lamento
y el abismo temible y callado en que los otros
acaban. Ahora y siempre
salimos de la mano
bajo árboles antiguos, ahora y siempre,
vamos y nos tendemos entre flores,
delante del cielo.



* * *



(de: Poemas a la noche y otra poesía póstuma y dispersa . Ed. DVD - 2008)
(fotografía: Susana Benet)



domingo, 24 de mayo de 2020

COMENTARIO







LIBROS SABIOS

Hay libros que aparecen en nuestra vida de forma aparentemente casual y que, sin embargo, vienen a ofrecernos algo que andábamos buscando. Palabras que nos revelan verdades esenciales, sentencias breves que nos alivian en tiempos de confusión. En este caso, me refiero al Tao Te King (de Lao Tse), un pequeño libro que alguien dejó sobre mi escritorio, tal vez por descuido, y que se ha convertido durante muchos años en mi libro de cabecera, donde leo textos antiguos que parecen aludir al momento presente porque son intemporales:

“Gobernar un gran reino es como cocinar un pescado pequeño. Cuando se gobierna el mundo conforme al Tao, los demonios carecen de poderes espirituales. No sólo los demonios carecen de poderes espirituales, sino que los espíritus mismos no pueden dañar a la gente. No sólo los espíritus no pueden dañar a la gente, sino que el Sabio mismo no daña a su pueblo. Si tan sólo el gobernante y sus súbditos se reprimieran de dañarse mutuamente, se acumularían en el reino todos los beneficios de la vida”.





(de: Tao Te King - Lao Tse - Edit. EDAF, 1993)

(acuarela: Susana Benet)


jueves, 21 de mayo de 2020

POEMA de PABLO NÚÑEZ






EL RUMBO DE ESTOS AÑOS

Acaso aquellos días marcaron, imprecisos,
el rumbo de estos años.
Una actitud consciente ante las cosas:
decidir que lo inhóspito del mundo
-su ofuscado mensaje,
su espalda misteriosa, su naufragio-
era oportunidad y aliento.
“¿Por qué temer?”, pensaste.
A cada golpe debes lo que has sido.
No elegiste un camino, pero fueron
siempre firmes tus pasos en la niebla.



* * *


(de: Tus pasos en la niebla - Ed. Renacimiento, 2020)
(acuarela: Susana Benet)




sábado, 16 de mayo de 2020

COMENTARIO






AL OTRO LADO DEL CRISTAL

Estamos en mayo y las jacarandas, que crecen al otro lado del cristal de mis ventanas, son como una pincelada malva sobre el verdor de los ficus. Estamos confinamos en este tiempo. Es como si la vida nos impusiera un periodo de clausura y reflexión. Como si el mundo enmudeciera de repente para dejarnos escuchar el silencio. Un silencio que sólo se interrumpe cuando algún pájaro canta o ladra un perro. Apenas suenan motores en la calle, y las personas, con el rostro cubierto por sus máscaras, deambulan silenciosas. Y si, por algún motivo, alguien lanza un grito en la calle, suena como un desgarro en el aire. En estos días hemos tenido lluvia y las calles se ven limpias, los setos más verdes, las copas de los árboles recobran su brillo natural. Habrá que vivir de otra manera, nos dicen, a partir de esta crisis. Personalmente, no me incomoda la distancia física. En más de una ocasión me he sentido invadida por personas que no respetan el espacio de los demás, bien sea en la cola del supermercado o en un autobús. Y no sólo nos invaden con sus cuerpos, también con sus olores. Posiblemente ahora, cuando la higiene es fundamental, nos libremos de soportar el tufo ajeno. Y, con un poco de suerte, la gente con mascarilla gritará menos en lugares públicos. En pocas palabras, nos volveremos más civilizados y las personas dejarán de vocear en sus móviles, sin ningún pudor, asuntos privados, delicados, obscenos, interminables. ¿Cambiaremos o volveremos a las andadas?

Por eso, ahora, contemplo la calle tras los cristales y me siento en paz, a pesar de la amenaza que nos acecha  constantemente, porque percibo que hay una voluntad común de renovación. Cambiaremos las costumbres y creo que para bien. Con un poco de suerte, miraremos con otros ojos el mundo que nos rodea, comprendiendo de una vez que todo el daño que hagamos a la naturaleza, nos lo hacemos a nosotros mismos. Que no somos los reyes de la creación, como nos hicieron creer, sino que formamos parte de un todo y cualquier daño que provoquemos en una mínima parte, repercute en la totalidad. Que esto sea una cura de humildad contra nuestra humana arrogancia. Como dice el Tao: “Inclínate y estarás completo”.

(Susana Benet, 16-5-2020)




(fotografía: Susana Benet)



jueves, 14 de mayo de 2020

HAIKU





Tres de la tarde.
Bajo el árbol en flor
se tiende el perro.






(fotografía. Susana Benet)


domingo, 10 de mayo de 2020

POEMA de JOSÉ LUIS PARRA (1944-2012)






FOTO EN UN PISO VACÍO

Me pongo melancólico al pensar
en mi condición de ídolo caído,
en todas las señales
de una vida en común evaporadas,
en las fotografías
de un amor que, esta vez sí, era el definitivo
ahora ocultas, confinadas
en lo lejano y sin futuro,
archivadas entre las hojas
en la tumba de un álbum.

Y me viene de pronto a la memoria
otra foto (la vi, emocionado,
hace sólo unos meses),
único testimonio vivo que aún nos queda
de la bendita llama que nos dio la vida.
Ardía silenciosa, corazón habitable
entre el polvo y el crujido de los muebles,
y alumbraba la noche de aquel piso vacío.
Aquella foto enmarcada (¿la recuerdas?) en un estante
de la pequeña biblioteca.
Allí seguimos juntos sin desfallecer nunca,
lejos de nuestra inquina y arrebatos,
amparo de nostálgicos espectros,
irradiando verdad conmovedora.
Y ya no habrá en esa luz tranquila,
aunque gruñan los muebles la sombra de los años,
ni alarma ni fatal presentimiento
de la separación.


* * *



(de: Inclinándome - Edit. Pre-Textos, Valencia-2012)

(fotografía: Navidad 98 - álbum familiar)

miércoles, 6 de mayo de 2020

HAIKU









Comienza mayo.
En las ramas de acacia,
perlas de sol.







(fotografía: Susana Benet)



domingo, 3 de mayo de 2020

POEMA de JIA DAO (779-843)








EN BUSCA DEL ERMITAÑO,
SIN ENCONTRARLO

Bajo los pinos pregunto al mozuelo.
-El maestro se ha ido por hierbas medicinales.
Está aquí en esta misma montaña.
Pero ¿quién sabe dónde entre nubes insondables?



* * *



(de: Trescientos poemas de la Dinastía Tang - Edit. Cátedra, 2016)
(acuarela: Susana Benet)


miércoles, 29 de abril de 2020

POEMA






PLANTAS SILVESTRES

Plantas silvestres,
creced a vuestro antojo,
creced desordenadas
-el afilado diente de león,
los tréboles voraces,
la atrevida caléndula…-
cubriendo los alcorques, las fisuras
abiertas en la acera.
Plantas que regaláis
al desolado asfalto vuestras flores,
estallido brutal de primavera,
expandid vuestros tallos,
desplegad vuestras hojas
ante el ojo atónito del hombre.
Sin timidez brotad,
creced cubriendo el polvo
que todo lo devora.
Oasis callejeros, bosquecillos,
multiplicad la vida.


(26-4-2020)






(fotografías: Susana Benet)


lunes, 27 de abril de 2020

HAIKU








Junto al bramido
del viento, la estridencia
de una sirena.







(fotografía: Susana Benet)



jueves, 23 de abril de 2020

HAIKU








Cómo me calma
el olor de mi casa.
Perra costumbre.





(de: La enredadera - Edit. Renacimiento - 2015)
(fotografía: Susana Benet - Sammy)


sábado, 18 de abril de 2020

POEMA de ALEJANDRO DUQUE AMUSCO







EN EL VIAJE

Qué gran cansancio este de ir, una estación tras otra,
en la tarde que pasa precipitadamente por esta ventanilla

y que muestra, en escorzo, el paisaje del mundo:
fogonazos de lumbre, raíles, casas, colores desvaídos.

El corazón retoma este vaivén que arrulla y adormece,
y al fin, deja de oír, ensimismado, lo que golpea en la mortal memoria.

¡Qué gran cansancio este de ir,
de ir siempre, y nunca regresar!



* * *



(de: JARDÍN SECO - Ed. Renacimiento, 2017)
(fotografía: Susana Benet)


lunes, 13 de abril de 2020

HAIKU







Desinfección.
Cuántos guantes de plástico
por las aceras.







(fotografía: Susana Benet)


viernes, 10 de abril de 2020

HAIKU









Fuera del templo,
los cálices dorados
de los hibiscos.









(de: Grillos y luna - Edit. La Isla de Siltolá - Sevilla, 2018)

(fotografía: Susana Benet)




lunes, 6 de abril de 2020

POEMA de DU FU (TU FU) (712-770)





VISTA PRIMAVERAL

Me han destrozado la patria.
Solo quedan sus ríos y montañas.
La ciudad en primavera:
mar de arbustos y  malezas.
Tristeza por esta época:
Las flores que se abren me arrancan lágrimas.
Angustia por las ausencias:
El canto de los pájaros me estremece el alma.
Durante tres meses han ardido las llamas de guerra.
Mil monedas de oro vale una carta de la familia.
Al rascarme el pelo blanco lo hallo ralo.
¿Podrá sostener todavía la horquilla?


* * *


(de: Trescientos poemas de la Dinastía Tang - Ed. Cátedra-2016)

(Acuarela: Susana Benet)



jueves, 2 de abril de 2020

HAIKU







Aquella rama
que corté del naranjo,
aún perfuma.







(fotografía: Susana Benet)



miércoles, 1 de abril de 2020

RESEÑA





Esta reseña que publica la revista ANÁFORA en su número 19 y que saldrá en papel próximamente, la firma el poeta Daniel Fernández Rodríguez. Desde aquí, mi agradecimiento.



Don de la noche
Susana Benet
Pre-Textos, Valencia, 2018

            A Susana Benet se la reconoce como una de las maestras del haiku. En efecto, basta con recordar el siguiente: «Un niño juega / a enterrar a su padre. / Día de playa». Bajo la apariencia de un amable retrato veraniego, se esconde nada menos que el devenir irreparable de la vida: todo encerrado en las diecisiete sílabas preceptivas de esta estrofa de raigambre japonesa cultivada por Benet en varios libros, por ejemplo La enredadera, antología que es ya un clásico imprescindible del género, hoy tan en boga.

            Don de la noche no es un libro de haikus, pero sin duda una de sus muchas cualidades estriba justamente en aplicar con brillantez la lección fundamental de dicha tradición: me refiero al estupendo maridaje entre emoción, reposo y brevedad, una de las señas de identidad de la autora. Susana Benet nos regala en Don de la noche una fascinante colección de breves piezas poéticas, estampas de una vida cotidiana que se plasma con serenidad, sin excesos ni alharacas, en busca de la complicidad del lector. Lejos del tono engolado o alambicado que tanto abunda por ahí, Benet colorea poemas cercanos y amables, escritos para ser degustados con calma y recogimiento, como quien contempla un atardecer o escucha un arroyo. Sus versos nos permiten asomarnos al más hondo sentir del yo lírico y compartir su emoción al saberse parte del pequeño mundo que lo rodea, un mundo poblado de plantas y flores, gatos y terrazas, pájaros y vientos. Guiado de la mano de Benet, el lector va encontrando en todos estos seres a sus propios confidentes y compañeros, a los que tanto se necesita en esta vida presurosa.

            Acaso uno de los muchos dones de este libro sea la minuciosa descripción de la relación con la naturaleza, que nos brinda algunos de los más hondos poemas del libro, como Mediodía, rematado con unos versos que captan y condensan a la perfección la incertidumbre que todos hemos sentido alguna vez ante un paisaje, ante el futuro o simplemente ante la vida: «Y tú, que todo lo contemplas / y lo escuchas / erguido en tu silencio, / te empapas poco a poco de abandono / y tiendes tus sentidos hacia el amplio / paisaje que prosigue más allá / del reducido espacio de tu sombra». Justamente del paisaje que rodea al yo lírico y que poco a poco va envolviendo al lector emanan muchas de las poesías, como de hecho se hace explícito en Poema: «Aunque quería / no podía escribir / ese poema. / Pero al mirar / en mi balcón la rosa, / estaba escrito».

            Otro de los dones de este libro tiene que ver, me parece, con la capacidad para tratar el paso del tiempo, la muerte o el peso de una ausencia querida sin caer en sentimentalismos ni aspavientos, sino mediante la observación tranquila de escenas cotidianas, como ocurre por ejemplo cuando se nos describe la chaqueta que ha sobrevivido a su portador, el polvo omnipresente de una casa abandonada o el asfalto nocturno mojado por la lluvia. Así, Despacio recrea de un modo muy original uno de los tópicos más recurrentes en la poesía de siempre, el de que el tiempo huye sin remedio: «Despacio, muy despacio / voy abriendo los ojos a la tenue / claridad de la tarde. Junto a mí, / el gato permanece silencioso / aguardando la lenta / caricia de mi mano, / mi mano que envejece igual que él, / despacio, muy despacio». Es este, por cierto, uno de los muchos poemas donde aparece un gato (en otro, lo vemos agazapado junto al yo lírico, a la espera de cazar alguna palabra al vuelo), y con él llegamos al último de los dones poéticos que quisiera mencionar aquí. Me refiero al talento de Susana Benet para retratar la vida cotidiana y las pequeñas cosas que nos rodean, que es, en mi opinión, uno de los logros más difíciles de encontrar en poesía. Apenas un rayo de sol o el viento en la ventana: todo lo que necesita un buen libro.  

                                                                       Daniel Fernández Rodríguez



(fotografía: Gabriel Alonso)


jueves, 26 de marzo de 2020

POEMA









AHORA

Ahora que no somos
los dueños de la calle,
confinados en casas y oficinas
por un temor
que nos transforma a todos
en súbita amenaza,
son ellas, las criaturas
aladas, las que vuelan libremente,
o descienden confiadas,
huéspedes del asfalto.

Y hasta las ramas
frondosas de los árboles
parecen adueñarse del espacio
para sanar el aire
con el aliento fértil de sus flores.

* * *

(fotografía: Susana Benet)



lunes, 23 de marzo de 2020

POEMA de JOSÉ LUIS PARRA (1944-2012)







DÍAS DE ABRIL DE 1997 

Apenas estrenada, esplendorosa,
la mañana, y ya ha terminado el día.

Hierve el café del desayuno,
se hunde en la taza el sol poniente
y acaba la película de la televisión.

Por ventilar el cuarto
y la cama aún revuelta,
te acuestas y duermes recién despierto.

Oferta espantosa de primavera,
con todo el azahar podrido y días
de saldo amontonados, desvaídos,
arrumbados mucho antes de iniciarse
en el gran almacén de la memoria.


* * *



(de: Los dones suficientes - Edit. Pre-Textos. Valencia, 2000)
(fotografía: Susana Benet)




viernes, 20 de marzo de 2020

HAIKU







Cautiva en casa
confundo día y noche.
Siempre es domingo.






(fotografía: Susana Benet)





martes, 17 de marzo de 2020

HAIKU









Confinamiento.
Sólo lluvia en las calles.
Ningún paraguas.






(fotografía: Susana Benet)





domingo, 15 de marzo de 2020

COMENTARIO






SAM EN CASA

Desde el 28 de febrero tenemos un nuevo miembro en la familia. Sam es un perro pequeño, de hocico alargado y orejas afiladas. Es negro, de patas cortas que le permiten saltar a mucha altura si le ofreces una chuchería (una sencilla loncha de pavo). La primera noche extrañó la casa (éramos unos desconocidos para él) y lloriqueó a ratos, a pesar de dormir sobre nuestra cama, algo que le permitimos como lo hicimos con nuestros gatos, aunque también es cierto que extremamos la higiene y le limpiamos las patitas en cuanto sube de la calle.

Nuestra vida ha cambiado desde su llegada. Salimos varias veces a pasearlo, al menos tres veces al día, lo que nos ayuda a sacudirnos la pereza. Jugamos a lanzarle sus juguetes para que corra tras ellos y los atrape. Lo estamos acostumbrando a que se quede solo en casa, algo que llevó mal el primer día (desde el portal lo oía aullar). Pero tenía que dejarlo solo algunos minutos, y me iba angustiada al saber que estaba sufriendo. Es un perrito abandonado (lo dejaron de cachorro en una acequia, una muestra de la barbarie humana), que ha pasado por dos hogares. En el segundo de ellos tuvo que compartir espacio con otros perros abandonados, de modo que recibió una atención limitada. Los primeros días fueron complicados para ambos, pues oía sus quejas cada vez que me ausentaba por pocos minutos.

Todo esto no tiene nada de particular, pues les sucede a muchas personas que adoptan perros. Lo que nos llama la atención es algo difícil de definir o que podríamos llamar “presentimiento”. Antes estaba más inquieto, pero justo desde que firmé los papeles de adopción, cambió su conducta. Al día siguiente salí a comprar durante quince minutos, y no lo oí llorar. Desde esa misma fecha parece asumir  que esta es “oficialmente” su casa. Como si hubiera tenido acceso virtual a los papeles. Y no sólo observamos este cambio, sino que desde que se ha decretado el estado de “alarma”, Sam se ha vuelto más casero, como si entendiese los mensajes de la tele. Ahora no le apetece salir a pasear y nos cuesta hacerlo bajar por la escalera (no usamos el ascensor por si algún vecino piensa que el perro contamina). Como un buen ciudadano evita estar mucho tiempo en la calle. Hace sus necesidades que limpiamos escrupulosamente (no como otros que nos dejan "regalos" sobre acera), y al momento tira de la correa para regresar a casa. Tal vez husmee que el ambiente ha cambiado. Este silencio repentino lo debe desconcertar, como nos inquieta a nosotros. Las aceras desiertas, la falta de tráfico, el cuidado con el que nos evitamos unos a otros, la gente enmascarada…


Igual que algunos animales presienten la cercanía de un terremoto, nuestro pequeño Sam percibe que el ambiente ha cambiado, que la fiesta terminó (y, por fin, cesaron los petardos para su alivio y el nuestro), y actúa de forma solidaria, como si comprendiera que lo que nos toca ahora es resistir ante el peligro. Y nos da una lección de prudencia y serenidad.



(Fotografía: Susana Benet)




martes, 10 de marzo de 2020

POEMA de OMAR KHAYYAM







¡Bebe vino! Recibirás vida eterna. El vino es el único filtro que puede devolverte la juventud. ¡Divina estación de las rosas, del vino y de los amigos sinceros! Goza de este instante fugaz que es la vida.




* * *


(de: RUBAYNAT (Selección) - José J. de Olañeta Editor - 2008)

(fotografía: Susana Benet)



sábado, 7 de marzo de 2020

POEMA







ACACIA

Rebosante de flores amarillas,
ondulándose al viento,
como llena de pájaros la acacia
parece levitar sobre el  jardín.

Se adueña del espacio, se antepone
a la vaga presencia de otros árboles,
envuelta por el vuelo de sus hojas
y por la rubia red que teje el sol.

La contemplo y presiento
que a través del verde balanceo,
bajo miles de párpados me mira.


(Susana Benet - 2019)


* * *


(publicado en revista: Estación Poesía 18 - Sevilla - Invierno 2020)


lunes, 2 de marzo de 2020

HAIKU






Se aleja el trueno,
sin dejar una gota
sobre el jardín.









(fotografía: Susana Benet)








jueves, 27 de febrero de 2020

VIAJE A MURCIA






VIAJE A MURCIA 

LA TIERRA QUEMADA

Vamos a Alicante para enlazar con un tren a Murcia, porque los horarios del Talgo no nos cuadran. O salen muy temprano o muy tarde. Es el problema de las malas comunicaciones en el Mediterráneo, por donde no circula el AVE.

Además, el Sur me agobia. Hace calor y la tierra está reseca, el paisaje es árido y monótono.

El único aliciente de este viaje es presentar el libro de José luis Parra, Hojarasca, en el Museo Ramón Gaya,  acompañada por el poeta Soren Peñalver. 

El tren se mueve y apenas puedo escribir.

Nadie le afeita
las largas barbas secas
a la palmera.


Secos ribazos
y el fulgor repentino
de unas adelfas.


Viaje al sur.
Sobre la tierra blanca
unos olivos.


Cruzo el secano.
Al fondo del barranco
un hilo de agua.


Llegando a Sax
brilla la avena seca.
Arden las vías.


Este paisaje árido me sobrecoge. Estamos detenidos en Sax. Desde la ventanilla contemplo los guijarros grises entre las vías, tan fúnebres, salpicados de tallos amarillos y quebrados. Sólo un olivo se alza airoso frente al horizonte. De pronto, sobre una peña escarpada, los muros de un castillo, como un vigía atento que otea la llanura. Soledad, silencio.

Reanudamos la marcha. Me siento fatigada, como si yo misma arrastrase el convoy. Como si en realidad no fuese a ninguna parte y se repitiese el paisaje una y otra vez ante mis ojos.


Brusco declive.
Las copas de los pinos
rozan la tierra.


Una casucha.
Un coche de alta gama
ante la puerta.


Fin del viaje.
Llegando a la estación,
un cementerio.



(12-6-2017)


(de: Cuaderno de viajes - Inédito)
(fotografía: Susana Benet)